Corporativas

Cajamar culmina el traslado de su sede en Murcia a la Plaza del Romea

27 de Mayo, 2015

Una vez terminadas las obras de rehabilitación y reforma, Cajamar acaba de trasladar al Palacio de los González Campuzano los Servicios Centrales y su Dirección Territorial en la Región, que cuenta además con una oficina de atención al público y una sala para actividades culturales.

Palacio de los Campuzano

El histórico Palacio de los González Campuzano, que fuera sede en el siglo XX del Club Taurino de Murcia, del Banco Hipotecario y más recientemente de la Consejería de Educación, Cultura y Universidades, desde el pasado lunes acoge a medio centenar de profesionales de Cajamar que han pasado a desarrollar sus funciones en este histórico edificio que alberga la nueva sede institucional de la entidad en la Región de Murcia, en el número 4 la Plaza Julián Romea.

Durante el último año sus más de 2.700 metros cuadrados han sido rehabilitados y adaptados a su nuevo uso como sede de la Dirección Territorial de Cajamar en Murcia y de sus servicios centrales. Además, en su planta baja ya presta servicio la oficina número 437 de la entidad, que ha sido trasladada desde su ubicación anterior en la Plaza Cardenal Belluga, y un salón de actos con capacidad para 150 personas que abrirá al público por primera vez mañana jueves con una conferencia del jurista Antonio Garrigues Walker.

Edificio histórico

Construido a finales del siglo XVIII, el Palacio de los González se encuentra catalogado como un edificio de estilo barroco-neoclásico y autor desconocido. Se localiza en pleno centro histórico de la ciudad, y en el último siglo fue objeto de varias reformas que alteraron totalmente su diseño original, por lo que actualmente solo está sujeta a protección la fachada que da a la Plaza de Julián Romea.

Su interior ha sido sometido a sucesivas modificaciones en función de los diferentes usos a los que se ha ido destinando. De su origen como vivienda particular de una familia de la aristocracia agraria murciana pasó a ser durante los años centrales del siglo XX sede del Círculo Taurino y de varios establecimientos comerciales a pie de calle. En 1985 fue adquirido por el Banco Hipotecario, cuya polémica reforma transformó totalmente el interior de un inmueble que amenazaba ruina desde finales de la década anterior para establecer su sede en la capital murciana. En 1997 la Comunidad Autónoma compró el inmueble y tras una nueva reforma en profundidad ubicó allí la entonces Consejería de Cultura y Turismo, hasta que a finales de 2012 Cajamar se hizo con la titularidad del edificio tras adquirirlo en subasta pública por 12,4 millones de euros.

Palacio de los Campuzano

Nueva rehabilitación

Cajamar ha vuelto a reformar totalmente el interior de la casa-palacio, que presentaba un deterioro notable quince años después de su última rehabilitación integral. Además de adaptarlo a una nueva concepción funcional, la entidad de crédito ha aprovechado el rediseño del interior de los bajos del edificio para abrir un nuevo espacio social y cultural en pleno centro urbano, amparado por una sobria fachada ornamental que mira al histórico Teatro Romea.

Las obras de adaptación y personalización del Palacio de los Campuzano se iniciaron en marzo de 2014 y han corrido a cargo del estudio Llorens, Fornes y Navarro. En su ejecución se han seguido criterios innovadores en cuanto a organización de los espacios de trabajo, el máximo aprovechamiento práctico de los elementos constructivos y el uso de materiales y recursos del entorno. Un planteamiento impulsado no solo por cuestiones medioambientales, sino también por el compromiso de Cajamar con el desarrollo económico provincial y la responsabilidad social.

El resultado final combina la elegancia original de la estructura externa del edificio, en el que sobresale el escudo heráldico de los González Campuzano en la parte central de la fachada, con todos los requisitos de funcionalidad, eficiencia y operatividad en el interior, donde se han cuidado especialmente la luminosidad, la armonía estética, el confort de los espacios de trabajo y la eficiencia energética del sistema eléctrico y de climatización.

Valor arquitectónico

El Palacio de los González Campuzano es un ejemplo de gran valor arquitectónico de la transformación urbanística que supuso para la ciudad de Murcia el auge de la nobleza de base agraria en los siglos XVII y XVIII, que levantaron dentro del perímetro histórico sus viviendas particulares como manifestación visible de su posición social y económica, y de las que hoy solo unas pocas quedan en pie.

Originalmente, el edificio estaba compuesto por cuatro crujías estructurales con un patio de luces interior y un patinillo lateral. El único elemento que ha sobrevivido íntegramente al paso del tiempo y de los sucesivos propietarios, aunque con varias modificaciones posteriores de importancia, es la fachada principal, de tres cuerpos simétricos de muro de ladrillo estucado y pintado, típicos del Barroco murciano, a la que más recientemente se le añadió una cuarta planta retranqueada.

El conjunto se ubica en un entorno singular, la plaza de Julián Romea, uno de los espacios comerciales y culturales del centro urbano desde la Edad Moderna, y que actualmente acoge además del teatro del mismo nombre, el Palacio de Vinader y una de las fachadas de la Iglesia de Santo Domingo, a la que pertenecía el solar de la plaza antes de su desamortización a mediados del ochocientos.