El comportamiento de los precios de consumo de los alimentos en el largo plazo


Aunque se suele considerar que los alimentos, como bienes de primera necesidad, tienen una elasticidad precio escasa (es decir, no varía demasiado la cantidad demandada en respuesta a los cambios en los precios), lo cierto es que en épocas de crisis como la que acabamos de dejar atrás, los consumidores ajustan mucho sus comportamientos y entonces la modificaciones de los precios comienzan a ser más relevantes en términos de demanda.

El comportamiento de los precios de consumo de los alimentos en el largo plazo

En esta agronota vamos a retomar el análisis de los precios de los alimentos; previamente ya tratamos su comportamiento durante 2017 en España (aquí) y a nivel internacional (aquí). Ahora, nos concentraremos en el largo plazo y bajaremos hasta el nivel de rúbrica.

Lo primero que llama la atención es que, en relación a la evolución del IPC del conjunto de la economía desde el arranque del siglo (la serie comienza en enero de 2002), los precios de los alimentos han crecido más que la media y las bebidas, tanto las alcohólicas como las que no, lo han hecho por debajo de dicha media general. La mayor parte del periodo analizado, las bebidas han sido menos inflacionarias que el conjunto. Sin embargo, el comportamiento de los alimentos ha sido más dispar. Durante la fase de expansión se situaron ligeramente por encima del IPC general, aunque en 2007 y 2008 vivieron un rápido avance (relacionado con la subida general provocada por la escasez de cereales) que se ajustó de forma acelerada al estallar la crisis. Durante los años que ha durado esta, los alimentos se han alineado con el IPC general, para comenzar a despegarse de nuevo a partir de la mitad de 2014, ya en la nueva fase de expansión económica.

El comportamiento de los precios de consumo de los alimentos en el largo plazo

El comportamiento por rúbricas es muy dispar. Las que han tenido un comportamiento más inflacionista desde el dato base (enero de 2002) han sido las frutas frescas (90,1 %), los aceites y grasas (75,8 %), las frutas en conserva y frutos secos (73,6 %), las patatas y sus preparados (69,5 %) y los huevos (61,9 %). Por el extremo contrario destacan el azúcar, que además es la única rúbrica que ha reducido su precio (-17,3 %), la carne de cerdo (17,9 %), la leche (23,8 %), los productos lácteos (26,5 %) y la carne de ovino (26,5 %).

La fuente de todos los datos es el INE, datos del IPC

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