Jun 2019

Hacia el invernadero con residuo cero

17 de Junio, 2019

En la actualidad se observa que hay cada vez un mayor número de consumidores preocupados por la sostenibilidad con la que están producidos los alimentos que consume, y que valora positivamente que estos productos provengan de sistemas de cultivo respetuosos con el medio ambiente. El invernadero, dado que permite controlar mejor las condiciones de cultivo, puede ayudar a conseguir una alta sostenibilidad, siempre y cuando disponga de la tecnología adecuada y se maneje óptimamente.

Hacia el invernadero con residuo cero

No obstante, también es cierto que una fracción importante de la población dispone de unos ingresos limitados y toma sus decisiones de compra en base al precio. Esto hace que se esté forjando un mercado dual, en el que convivirá un producto más cotizado sometido a elevadas exigencias (ausencia absoluta de residuos de fitosanitarios, emisión cero de agua y nutrientes al suelo en profundidad o a las aguas superficiales próximas, baja huella hídrica y de carbono, etc.), junto con otro que, aun cumpliendo la normativa vigente, no tiene tantas exigencias pero que debe competir a base de márgenes ajustados en un mercado cada vez más saturado. Tenemos entonces que decidir hacia dónde encaminamos nuestra producción.

Aunque en cualquier caso es necesario aumentar progresivamente la productividad mediante la incorporación de tecnología, esto resulta especialmente importante en el segundo caso ya que es la única forma de mantener un coste de producción suficientemente bajo que resulte competitivo. No obstante, en estas condiciones es necesario seleccionar cuidadosamente la tecnología para que no origine en realidad un aumento de los costes. La incorporación en una estructura de invernadero adecuada de sistemas automáticos de control de la ventilación, dobles techos, pantallas, acumuladores térmicos, sistemas evaporativos con bajo consumo eléctrico, materiales plásticos con mejores propiedades, etc., junto con la aplicación de técnicas de manejo del cultivo optimizadas puede ayudar a alcanzar este objetivo.

Hacia el invernadero con residuo cero

En lo que se refiere a la consecución de un invernadero con un nivel cero en la emisión de residuos, éste es un reto que deberíamos abordar. Para lograrlo, será necesario partir de un invernadero con una buena estanqueidad. Lo ideal sería utilizar un invernadero cerrado para limitar al máximo la entrada de plagas, pero esto exige de momento una alta inversión y un elevado consumo energético durante buena parte del año. Del mismo modo, el uso de setos alrededor de los invernaderos con el fin de albergar enemigos naturales que reduzcan la presión de plagas en el exterior constituye un excelente aliado. Por otro lado, será fundamental un control climático preciso en el interior del invernadero para ajustar las condiciones ambientales y limitar la incidencia de enfermedades.

En cuanto al manejo de la fertirrigación, se requerirá ajustar exactamente el aporte de agua y nutrientes a las necesidades del cultivo. La manera más factible de conseguir esto es a través de la incorporación de sistemas cerrados de cultivo sin suelo, aunque para lograr la reutilización completa de la solución nutritiva resulta necesario disponer de agua de excelente calidad con el fin de evitar la acumulación de sales ya que, de lo contrario, se requeriría el descarte periódico de la solución recirculante. En este sentido, ni siquiera el agua de mar desalada dispone de suficiente calidad, y necesitaría de un proceso adicional de eliminación de sales. Tanto el agua de lluvia recogida sobre la cubierta, como la de condensación del invernadero que resulta abundante en un invernadero cerrado, constituirían una fuente excelente para este fin.

Finalmente, será fundamental conseguir el reciclaje total de los diferentes residuos generados en el invernadero, tales como los distintos tipos de materiales plásticos, la biomasa, el sustrato de cultivo, etc.

Hacia el invernadero con residuo cero
Juan José Magán Cañadas
Estación Experimental Cajamar