Continúa el cambio estructural en el agro, pero a un menor ritmo


Entre los censos agrarios de 1999 y 2009 la agricultura española sufrió una transformación profunda en términos estructurales. Desaparecieron en dicho período 792.854 explotaciones, aunque la mayor parte de ellas no tenían SAU (superficie agrícola útil) asignada. Entre esos mismos años, la SAU solo se redujo un 10 % y el trabajo generado por las explotaciones (medido en unidades de trabajo anuales, UTA) cayó un 24 %. En consecuencia, la dimensión media en términos de SAU y de empleo creció de forma considerable. La extensión media de las explotaciones pasó de 15,9 ha a 24,56, y el empleo generado de 0,659 UTA por explotación a 0,898.

Continúa el cambio estructural en el agro, pero a un menor ritmo

Estos fuertes ritmos de cambio, tal vez por lo intenso de los habidos en el primer período, no se han vuelto a producir entre el año del último censo agrario (2009) y 2016 (año de la última encuesta de estructuras agrarias). No obstante, las tendencias principales sí que se han mantenido, todas las variables que analizamos aquí han vuelto a caer: superficie total, SAU, número de explotaciones y unidades de trabajo generadas.

Continúa el cambio estructural en el agro, pero a un menor ritmo

Así, la dimensión territorial de las explotaciones ha continuado creciendo, y también ha continuado la sustitución de trabajo familiar por asalariado, síntomas de una profesionalización creciente. Lo único que no sigue el guión es el empleo por explotación, que cae ligeramente. La razón probablemente esté en la búsqueda de una mayor eficiencia en costes para satisfacer a una cadena alimentaria que también se ha transformado radicalmente en estos años.

Continúa el cambio estructural en el agro, pero a un menor ritmo
Continúa el cambio estructural en el agro, pero a un menor ritmo

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