Corporativas

Cajamar traslada a la calle Triana sus servicios centrales en Canarias

13 de Septiembre, 2018

Cajamar Caja Rural ha presentado hoy en el transcurso de un acto social su nueva sede institucional en Canarias, que alberga los servicios centrales y la dirección territorial de la entidad, así como una oficina principal de atención al público y una sala dedicada a actividades socioculturales.

Un momento del acto inaugural

El acto se ha iniciado con una reunión del presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, con el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales; el presidente del Cabildo de Fuerteventura, Marcial Morales; el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo; el consejero de Presidencia, José Miguel Barragán; y el viceconsejero de Economía y Asuntos Económicos con la Unión Europea, Ildefonso Socorro; a la que también han asistido el director general de Cajamar, Francisco González, y el director territorial, Sergio Durán.

A continuación ha tenido lugar un encuentro institucional y empresarial con más de cien invitados representantes de instituciones locales, universidades, asociaciones, empresarios y cooperativas del archipiélago, en el transcurso del cual Emilio Ontiveros, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la firma Analistas Financieros Internacionales, ha ofrecido una conferencia sobre la situación de la economía europea y española.

Durante su intervención, el presidente de AFI ha compartido su inquietud por el actual entorno internacional, “plagado de amenazas que pueden condicionar el comportamiento de la economía española en los próximos meses”, y ha destacado asimismo el alto grado de dependencia que el bienestar de los españoles, y la evolución de la renta por habitante, mantiene de las condiciones exteriores y en particular del área con la que compartimos moneda, banco central y reglas esenciales de comportamiento fiscal y financiero. No en vano la economía española es una de las más abiertas de Europa por todos los indicadores al uso: comercio exterior de bienes y servicios, inversiones extranjeras en España y empresas españolas en el extranjero.“Frente a todo lo anterior, caben sorpresas favorables. La concreción del plan de perfeccionamiento de la Unión Monetaria sería la más relevante. La otra sorpresa sería que la inversión creciera de forma significativa y amparara futuros aumentos de la productividad y de los salarios, que falta hacen, aquí y en el conjunto de Europa”, ha concluido.

Por su parte, el presidente de Cajamar ha anunciado que la inversión realizada por Cajamar en la recuperación de este edificio histórico, que ha venido a coincidir con el centenario de su construcción, es una muestra más de la apuesta de la entidad por Canarias, comunidad en la que inició su actividad hace justo ahora 40 años como Caja Rural de Canarias; además de haber ampliado recientemente su presencia con la apertura de cuatro nuevas oficinas en zonas en las que aún no tenía presencia, y de haber aumentado significativamente sus iniciativas y colaboraciones en actividades sociales y culturales a través de la Fundación Cajamar Canarias. “Todo ello pone de manifiesto la relación de proximidad, cercana y comprometida que mantenemos en Canarias, orientada claramente hacia las empresas, autónomos y particulares, para contribuir a impulsar el desarrollo de la actividad económica y comercial, y el progreso social en el archipiélago. Y ello desde el modelo de banca social cooperativa que promovemos y constituye nuestro valor diferencial, que es reflejo de nuestros valores y de nuestro compromiso ético y social, y en concreto del decidido apoyo que dedicamos al desarrollo de los sectores productivos locales, el turismo y sector servicios, la economía social y el sector agroalimentario en particular”, ha precisado en su intervención.

Asimismo, el director territorial, Sergio Durán, ha reiterado la disposición de Cajamar de apoyar las iniciativas y proyectos de las empresas canarias para el desarrollo de su actividad, prestando también una atención especial al turismo y el sector servicios en general, así como de fomentar nuevas líneas de colaboración con las instituciones y asociaciones regionales y locales para la realización de actividades socioculturales, labor en la que la Fundación Cajamar Canarias está desempeñando una gran actividad. En este sentido, ha anunciando para los meses de octubre y noviembre un ciclo de conferencias sobre Economía y Ciencia en el que participarán economistas y divulgadores científicos como Antón Costas, Tomás de Azcárate, Alfredo Aguilar, Joaquín Araujo, Manuel Toharia, Marian Garcia y Alma Palau.

Imagen de la fachada

Nueva sede de Cajamar

Situado en la calle Triana 89, este edificio histórico, que el siglo pasado durante casi setenta años albergó a la Caja Insular de Ahorros, fue comprado en 2014 por Cajamar a la Cámara de Comercio, Industria y Navegación en Gran Canaria, y durante los dos últimos años ha sido sometido a un proceso de recuperación y rehabilitación para adaptarlo a su nueva función como sede institucional en Canarias.

La reforma realizada lo ha convertido en un nuevo referente arquitectónico de la ciudad, ya que ha sido construido combinando a partes iguales la innovación constructiva, la eficiencia funcional y el respeto a la arquitectura tradicional.

En su fachada principal, de estilo ecléctico y academicista, que una vez limpiada y restaurada ha recuperado su belleza original, destacan el balcón de balaustre de la planta noble y los diversos elementos decorativos separados por pilastras. Tiene un notable valor e interés y por ello se encuentra protegido por el PEPRI Vegeta-Triana, que lo cataloga por su tratamiento peculiar y situación en un entorno vinculado a la imagen de la ciudad.

Las obras comenzaron en abril de 2016 y dos años y medio después han concluido los trabajos que han permitido recuperarlo para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Su diseño singular, unido a la necesidad de respetar su catalogación, preservando su fachada en su totalidad, ha condicionado la actuación desde su concepción inicial, tanto el propio proyecto como la elección de materiales y sistemas constructivos para que afectase lo menos posible a la logística de los trabajo.

El estudio J2 Arquitectos junto a los arquitectos grancanarios Ancor Suárez, Leticia Romero y Carmelo Suárez, que han ejercido la dirección de obra, han sido los encargados de adaptar este emblemático edificio a su nuevo uso, poniendo en valor su fachada exterior y conjugándola con un interior vanguardista adaptado a las necesidades funcionales de la nueva sede de Cajamar en Canarias.

La adquisición del inmueble y las obras acometidas han supuesto una inversión superior a los 9 millones de euros y han sido llevadas a cabo por una UTE integrada por las empresas SATOCAN y SRI. El resultado es un edificio de oficinas que cumple con los máximos estándares de calidad y sostenibilidad en cuanto a materiales y concepto constructivo que al mismo tiempo destaca su capacidad de adaptación y respeto al patrimonio existente.

Las diversas soluciones adoptadas en el conjunto de las instalaciones se enfocan hacia la máxima reducción de la huella de carbono de los procesos. Asimismo, el edificio ha obtenido la clasificación C en el Certificado de Eficiencia Energética de Edificios exigibles por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y por el Gobierno de Canarias.

Edificio singular

En sus 100 años de existencia el edificio ha pasado por varias etapas en función de los diferentes usos, privados y comerciales, a los que ha sido destinado. El proyecto original, de 1916, suponía la ampliación y reforma integral de la antigua vivienda familiar de la familia del comerciante Jaime Sintes Llabres que se levantaba en el mismo solar. A partir de 1940, el inmueble pasó a convertirse en el domicilio de la recién creada Caja Insular de Ahorros de Canarias, que vino a sustituir al antiguo Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Las Palmas nacido en 1913 e intervenido por el Gobierno en 1934. Hasta 1979 la Caja Insular compartió la planta baja con una oficina Banco Hispano Americano, y tras acometer varias reformas a lo largo de casi setenta años, decidió abandonarlo para trasladarse a una nueva sede. En 2008 fue adquirido por la Cámara de Comercio, aunque no llegó a utilizarlo pendiente de proceder a su rehabilitación y reforma, y en 2014 lo vendió a Cajamar, entidad que finalmente ha procedido a su rehabilitación y recuperación coincidiendo con el centenario de su construcción.

Arquitectura canaria

El edificio está situado en el entorno de Vegueta-Triana, que en 1993 fue declarado conjunto histórico. Durante los primeros años del siglo XX el barrio de Triana, centro residencial y mercantil de Las Palmas, experimentó una importante transformación arquitectónica a consecuencia de la ejecución del ensanche moderno de la ciudad y la realineación de calles y vías, siguiendo a pequeña escala el ejemplo de ciudades como Barcelona. Fue una época de progreso económico para la isla, fundamentado en los beneficios de la exportación agroalimentaria (el tomate y el plátano), el intercambio comercial en torno al Puerto Franco y una incipiente actividad turística.

Muchas familias acomodadas de la zona comenzaron entonces a renovar y embellecer sus viviendas conforme a la moda de la época y como signo de distinción y éxito social. Junto a ejemplos notables de la arquitectura canaria, comenzaron a erigirse nuevos edificios con rasgos modernistas, eclécticos o racionalistas, que dotan al entramado urbano de una reconocible personalidad, pudiendo citarse como ejemplos destacados la Iglesia de San Francisco, el Parque de San Telmo, el Gabinete Literario, el Casino o el Cabildo Insular.

La obra original de este edificio de la calle Triana fue uno de los primeros encargos que firmó el conocido arquitecto palmero Pelayo López y Martín Romero, que introdujo la corriente del regionalismo en la arquitectura de las Islas a finales de los años 20. En el momento de la construcción de este edificio, entre 1916 y 1918, López y Martín Romero ocupaba la plaza de arquitecto municipal de Santa Cruz de Tenerife. En 1939 se trasladó a Madrid como director general de Regiones Devastadas, administración encargada de la reconstrucción de diversas zonas del país tras la Guerra Civil. Entre otras de sus obras, sobresalen la conocida como Casa Monteverde en la Plaza de España de Santa Cruz de La Palma (1918), y el Pabellón de Canarias en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.